Ya es sabido que los pensamientos son los creadores de nuestra realidad y son muchas veces la fuente de los problemas que tenemos. Sin embargo aún no se toma en cuenta seriamente esta idea y no se atestigua con responsabilidad el movimiento de la mente, dejándola manejarse a su antojo y sin control de parte de nosotros. Cuantas veces observo como en un momento una persona está deseando algo y al instante está decretando todo lo contrario. Como dice una cosa, piensa otra y siente algo totalmente diferente. Solo me cabe pensar que esta dormida frente al movimiento de su mente y no la está atestiguando dejándola que la domine a su antojo perdiendo total libertad. Yo le llamo a esta energía: “Coludo”. Se nos introduce en nuestra vida sin invitarlo pero tampoco somos capaces de no abrirle la puerta al intruso.
Se sigue culpando muchas veces a las circunstancias y sucesos y a otros de nuestros problemas no responsabilizándonos de que somos nosotros los que elegimos que pensar y que decir. No observamos la importancia de nuestros pensamientos y la palabra en la materialización de nuestros asuntos. Es así como un día me pregunte: ¿Cómo estar atenta continuamente a mí pensar para estar en consonancia con lo que deseo? ¿Por qué si sabemos que los pensamientos son la clave muchas veces pensamos tanta negatividad y remamos en contra de lo que deseamos?
Encontré en la Biblia una frase que me hizo sentido para responderme: “Transformaos por el renovamiento de vuestra mente”
Era un camino que debía emprender y buscar la forma de mantenerme consciente de mí pensar y comenzar a albergar pensamientos de éxito en vez de fracaso, de alegría en vez de tristeza, de abundancia en vez de pobreza. Comprendí que podía elegir que pensar, como responder a lo de afuera y que muchas veces uno no tiene control sobre los sucesos y acontecimientos que nos ocurren y a pesar de ello, como pensaba y actuaba era finalmente lo que me daba la calidad de vida y la paz. Que no era lo que me sucedía lo que me amargaba sino la respuesta que tenía frente a lo que me sucedía. Comprendí que hay muchos condicionamientos ocultos como en una caja negra que afloran y nos decretan el resultado que conscientemente no deseamos. Que la manera de ir limpiando nuestra mente de dichas creencias y condicionamiento era observarse permanentemente, ir rectificando dichos pensamientos y comenzar a sembrar nuevas creencias a través de afirmaciones y decretos nuevos. Es todo un trabajo que finalmente se transforma en un buen hábito que nos mantiene despiertos frente al movimiento de la mente y comenzamos a elegir pensamientos que nos hacen sentir bien y que nos traen resultados que nos dan felicidad. Quien tal haga cambiará internamente; al cambiar internamente sus acciones también se modificarán; lo cual, a su vez, transformará su vida . Es simple, por ello creo que le restamos importancia y continuamos no teniendo control sobre nuestros pensamientos. Los invito a comenzar a atestiguarnos y tomarlo como un juego entretenido donde tenemos todas las de ganar y comenzar a ser el amo y no esclavo de la mente.
Noraschyte.blogspot.com
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