Muchos concuerdan en que el ser humano es una célula viviente y que como tal se comporta nuestro organismo.Necesitamos de otros y los otros de nosotros y al sentirnos separados del "todo" nos enfermamos.Comenzamos a dividirnos y muchas veces el síntoma es el cáncer tan común últimamente.No es casualidad que prolifere tanto en nuestra época ni que se le combata con tanto empeño y poco éxito.Esta enfermedad es la expresión de nuestra ideología colectiva. No hay que vencer el cáncer, solo comprender lo, para poder comprendernos a nosotros mismos. Él nos muestra nuestra conducta, nuestros argumentos, y también el final del camino. El cáncer es nuestra oportunidad para ver en él nuestros vicios mentales y equivocaciones.El cáncer naufraga por la polarización ,"Yo o la comunidad". Él tan solo ve esta disyuntiva y se decide por la propia sobrevivencia, independientemente del entorno y del bien común, comprendiendo demasiado tarde que él depende del entorno y de los demás. Le falta la conciencia de una unidad mayor y más completa.Él ve sólo la unidad en su propia limitación. Esta falta de comprensión de la unidad es lo que tienen las personas en común con el cáncer.El individuo se limita en su propia mente, marcando la división entre TÚ y YO.Se piensa en unidades sin advertir que es un concepto equivocado.Si se divide la unidad, se forma la multiplicidad, pero la multiplicidad sigue siendo parte de la unidad.Es así como uno se enferma a si mismo y se lastima provocándose la enfermedad cualquiera sea esta. La célula cancerosa busca su vida eterna en la proliferación y expansión material. Ni el cáncer ni el ser humano han entendido todavía que buscan en la materia algo que no está ahí, la vida. Por ello es importante sacrificar la forma para recibir el contenido,en palabras sencillas abandonar la postura egoísta para volver a nacer en el ser.Volver al punto central donde está todo.
¿Yo o los otros? El ser no reconoce a otro porque es todo uno.