“Creamos
nuestra realidad y somos 100% responsable de ella.”
A partir de esta afirmación, podemos optar a
nuestra sanación y es nuestra responsabilidad hacerlo o no. Es una invitación y
no pierdes nada en intentarlo. No es importante entenderla o aceptarla
totalmente, tan solo tener la intención de practicarla y ver sus resultados.
Creamos todo lo existe en nuestra realidad,
ese espejo donde te miras, tus dolencias y enfermedades, tu auto,etc. Pero los
seres humanos que la integran no los has creado porque no puedes crear otro ser
humano. A ellos los invitas a integrar tu realidad y él o ella pueden decir sí
o no basado en su libre albedrío. Ellos se integran a tu
realidad como tú deseas que se comporten y de acuerdo a tus creencias y
condicionamientos adquiridos. Si por ejemplo crees que los hombres son infieles
y lo has escuchado de las mujeres ancestrales de tu familia o de tu ambiente en
general, invitarás parejas que te engañen a tu realidad.
Que importante es
esto, es decir que nosotros somos responsables de invitar a gente enferma a
nuestra realidad, al jefe rabioso y abusador, etc. La pregunta es: ¿Por qué? No la hay pero es así. Coincide sí por estudios realizados que es para sanar
alguna parte de nosotros y que por una conciencia “BUENA” repetir lo ya vivido
por nuestros ancestros. Él elegir algo diferente sería una “mala” conciencia
hacia el grupo que pertenecemos.
Por ello preguntarse:¿Qué tipo de pareja
necesito que entre en mi realidad?, es de vital importancia. ¿Qué tipo de hijo,
que realidad laboral?
Al hacernos la pregunta nos clarificamos y
podemos optar desde nuestra libertad y no desde nuestro condicionamiento lo que
deseamos. Alumbrar el subconsciente que almacena recuerdos, experiencia de
milenios de años de la raza humana. Se le llama también “el niño” el cual al
conectarse con la “Fuente” o Dios, o Buda, Presencia, logra materializar la perfección
nuevamente y limpiar la mente intelectual contaminada con tanta basura que
entorpece la vida.
Liberar los pensamientos repetitivos, las
creencias, nos damos la oportunidad de escribir nuestra propia historia. Las
experiencias, las personas con las cuales compartes, son fruto de tu deseo de
manifestar tu realidad. Si no te gusta, debes liberar todo lo que está creando
esa realidad que no te agrada. Muchas veces no sabemos que es lo que produjo
ese “cuadro”. La buena noticia que no es importante conocer la causa, tan solo
pedir que se limpie en uno todo pensamiento erróneo que está produciendo la
situación. Hooponopono agrega las palabras mágicas de: Lo siento, te amo. Es
como aceptar la incapacidad de no “ver” aún los patrones que la produjeron y
amar al ser que eres.
Es tan
simple, que las personas no lo creen, solo les pido que lo practiquen, no
pierden nada al hacerlo y tienen mucho que ganar.
Todo lo que nos sucede y lo que nos hace
sufrir, es un llamado amoroso para decirme que hay algo
en mí que debo limpiar y sanar y de este modo al asumir el 100% de la
responsabilidad estoy sanando al otro también.
Recuerda que
las personas que integran tu realidad se comportan como tú deseas que lo hagan
para encajar con tu realidad, de acuerdo a tus expectativas. Deja de enfocarte
en la realidad del otro, tu foco debe estar en ti ya que es donde puedes hacer
el cambio. Al limpiar tus pensamientos y
creencias erróneas, el otro también sana. Si yo estoy bien, el otro también ya
que somos uno solo, un todo.
Esta sanación no se da en la dimensión de la
mente intelectual ya que allí se creó y solo hay más de lo mismo: basura. Se da al
conectarte con la FUENTE y para ello debes pedirle la ayuda a tu niño interior
que hay en ti, que hace el enlace con ella.
Simplemente
le hablas: Por favor niño en mi pídele a la Fuente que me ayude a limpiarme de
todo pensamiento erróneo que está produciendo esta situación. Lo siento, te amo…Otros encienden su glándula
pineal: Enciéndete y ayúdame con esta situación que me aflige.
Para realizar estas peticiones debemos estar
en un estado de entrega y paz, de total quietud. Primero, el acto volitivo de
pedir, luego entregar y dejar que la fuente lo resuelva. Tu arrancas el proceso
pidiéndole a tu niño que se conecte con la fuente y luego es ella la que fluye
a través de ti. La clave está en PERMITIR, que se dé la sanación.
No es importantes tu historia, tus traumas,
sino la forma en que "ves" a la gente. Son tus pensamientos erróneos que debes
rectificar. Es tu niño el que crea tu problema y debes centrarte en él para
pedirle que se conecte con la Fuente y te libere de los pensamientos negativos
que crea la situación. El niño no tiene "colador", es inocencia pura por lo que acepta todo.
Todo es energía evolucionando,
transformándose. Jugamos un rol protagonista y podemos dirigirla hacia la fuente
transformándola. Podemos elegir que la Fuente fluya o no a través de nosotros.
Al niño al que darle la orden y él como quiere ser feliz, obedece.
Comienza a dialogar con tu niño, que se haga
tu mejor amigo y comparte tu vida con él. Ve tu vida como una oportunidad de
sanarte y manifestar la perfección que eres. La Fuente está ahí para que te conectes cuando lo decidas y dejes que fluya a través de ti produciendo la sanación de todo aquello que no te deja ser quien eres.
noraschyte.blogspot.com
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